MARC CHAGALL, "El paseo" (1917-1918, S. Petersburgo, Museo del Hermitage)
"No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolios o como pasas de higo. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; pero eso sí -y en eso soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar, ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme"
Oliverio GirondoEDUARD MUNCH, "El grito" (1853, Galería Nacional de Oslo)
Pocas obras expresan de forma tan brutal emociones como el pánico y el horror. Munch pintó este cuadro unos años antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando Europa empezaba a parecer inevitablemente arrastrada a un gran enfrentamiento internacional. Su obra es casi una premonición; el suyo no es sino el grito de pavor del hombre de la segunda mitad del siglo XIX ante una sociedad inestable, llena de conflictos políticos y sociales; un mundo donde ya nada es como antes, ni existe la seguridad y la fe en los valores de otros tiempos. Todo son dudas y miedo ante un futuro incierto.
DIEGO VELÁZQUEZ, "Retrato de Inocencio X" (1650, Galleria Doria Pamphili, Roma)
Inocencio X encargó a Velázquez este retrato y, según se cuenta, una vez entregada la pintura, el pontífice afirmó que el cuadro le resultaba "demasiado real", pues el pintor en modo alguno había tratado de suavizar los rasgos poco atractivos del papa. La obra constituye un excelente estudio psicológico del personaje: Inocencio X se nos revela como un hombre autoritario y escasamente compasivo, dueño de una mirada casi feroz que poco tiene que ver con la caridad cristiana pero expresa perfectamente el poder y autoridad de la Iglesia del siglo XVII.
AUGUST RODIN, "El beso" (1886, Museo Rodin, París)
Esta escultura, realizada por Rodin a finales del siglo XIX, se ha hecho famosa por constituir una perfecta expresión del amor y el erotismo. Desde el mismo momento de su aparición, público y críticos se sintieron fascinados por la sensualidad de esta obra, donde la vida y el deseo parecen animar el propio mármol y donde el amor humano acaba cobrando una dimensión trascendente.
RAFAEL SANZIO DE URBINO, "La escuela de Atenas" (1510-1512, Museos Vaticanos, Roma)
"Como una flor sin pétalos, sin la filosofía, esta vida sería triste, sería un cúmulo de pasiones, de sucesos, de palabras, de hojas sin rumbo llevadas por el viento, de mariposas que no saben cuándo, dónde, ni por qué, ni en qué sentido. Imaginad una vida donde nada tiene una dirección, donde todo fluye y nadie pide explicaciones. ¡Claro que esta idea agrada a muchos de nosotros! Es totalmente cierto. Ahora bien, ¿podemos volar aunque estemos atados de una u otra manera? Por supuesto. Hemos de recordar que tropezamos, que caemos, que incluso paramos el tiempo. Después de la caída las flores ya no son las mismas para nuestros ojos. A veces se convierten en flores distintas y otras veces se marchitan. Pero ¿y si eso tuviera arreglo? Si no podemos evitar caer, miremos las flores desde otra perspectiva. Subámonos a unas rocas y miremos en todas direcciones. Sepamos cuándo detener el tiempo. Seamos capaces de ser libres en un mundo sobre el que no puedes pisar demasiado fuerte por miedo a pegarte al suelo y no poder volar nunca más. Si bien el amor es nuestra más cercana ayuda, sin olvidar la alegría de ser optimista y la importancia de aprender a equivocarnos, recordemos a nuestra amiga la Filosofía. Ella siempre nos ayudará a salvar, no importa cuándo, dónde ni por qué, ese sentido de la vida que ningún hombre querría o debería perder jamás de vista".
(Laura Mateos Candelario, alumna de 2º de Bachillerato del IES Doctor Fernández Santana, de Los Santos de Maimona).
CLAUDE MONET, "Los nenúfares" (1920-1926, Orangerie de las Tullerías, París)
"Las lágrimas que corren por tus mejillas ¿pesan más unas que otras? Pregunto.
Fluyen, pues, las mías, como queriendo llegar antes al cuello unas que otras, como intentando conseguir la medalla de oro por discreción.
Ellas viven muy rápido. Pero las aguas de la laguna están, en cambio, quietas. Eternas y aburridas cuando ninguna vegetación las acompaña; simples, cuando ningún árbol se refleja en ellas, dotándolas de vida.
No es el caso de la laguna frente a la que nos encontramos. Ésta, además, tiene otra vida. Está capturada en una pintura. Y otra más: está siempre presente en los sueños de personas que saben apreciarlas".
(Laura Mateos Candelario).





